viernes, 29 de marzo de 2019

Esas flores no huelen



Como biólogo, veo las flores como lo que son, los órganos reproductores de un amplio grupo de plantas. Muchas de las cosas que se dicen de ellas, las veo como poesía, a veces cursi y relamida. Las flores se han tomado como ejemplo de virtudes, como la violeta de la humildad o la azucena de la pureza. Las margaritas se han utilizado para adivinarnos el futuro (si, no), han sido objeto de ofrenda y mil cosas más. A veces vienen a ser coletillas cursis, como “florecillas del campo”. En no pocas ocasiones, han sido símbolo de derroche y lo siguen siendo. 

viernes, 22 de marzo de 2019

Sincronía natural

Cuando yo era niño, antes de esta era de globalización, teníamos o vivíamos diferentes temporadas. Había el tiempo de las uvas, el de las castañas, el de las naranjas, las mandarinas, las ciruelas y así hasta un largo etcétera. También estaba el tiempo de los grelos, el de las acelgas, los repollos, con su correspondiente etcétera. Toda esta temporalidad también incidía en las cocinas y sus productos, los menús. 

viernes, 15 de marzo de 2019

Estrategias en generaciones


Una historia termina y comienza otra. Una planta progenitora ha formado semillas, les ha dotado de las necesarias estructuras de diseminación y las semillas caen en diversos lugares. Comienza una nueva historia, la de la planta cuyo diseño biológico va cifrado en los genes que lleva la semilla. En su genotipo. No digo que comience una nueva vida, pues la semilla va viva. Nunca olvidemos el aforismo de Pasteur, allá por el siglo XIX “La vida no se crea, simplemente se transmite…” 

viernes, 8 de marzo de 2019

Flores tempranas

En mi calle compostelana, los camelios ya están en flor. Los de una acera, rojos y los de la otra, blancos. Aún son pocas las camelias que luce cada árbol, pero ya están ahí, preludiando la explosión de flores que habrá más o menos pasado mes y medio. 

viernes, 1 de marzo de 2019

Perséfone llega


Hablándonos de los dioses olímpicos, nos cuentan que Démeter era la diosa encargada de adornar y cuidar la superficie del monte Olimpo y, también, de la terrestre. Como jardinera celestial, se preocupaba de las plantas, sus flores y sus frutos. Hacía su trabajo bien y con la aprobación de los demás dioses, que apreciaban su dedicación. Démeter tenía una hija de nombre Perséfone. Como corresponde a las muchachas protagonistas de este tipo de historias, era muy hermosa a la par que virtuosa. Es decir, todo perfecto como debe ser en tan inmortales personajes.