viernes, 4 de enero de 2019

Más sobre "vida"

Me gustaría añadir algunas reflexiones a mi entrada anterior sobre seres vivos, y voy a hacerlo. Hablar de los seres que viven, que tienen vida. Pero, ¿qué es vida? Es una pregunta que ha tenido diferentes respuestas a lo largo de la historia. Hoy han cambiado mucho nuestros conocimientos y conceptos sobre este tema. 


Para los biólogos, y en pocas palabras, vida es una actividad esencial mediante la que actuamos los seres que, por tenerla, merecemos el calificativo de seres vivos. En este plan, vida es la energía de los seres orgánicos.

SERES VIVOS

Tal vez sea posible escapar de la definición de “vida” para quedarse en la de “ser vivo”, pero volvemos a lo mismo. ¿Realmente sabemos qué es un ser vivo? Sí y no. Me explico. Sabemos de lo que hablamos cuando nos referimos a ellos. No es una metáfora, no. Es algo muy concreto y lleno de significado. Incluso adjudicamos características de ser vivo a algo, un movimiento ideológico, por ejemplo, cuando decimos de él que está vivo o muy vivo. Queremos indicar que se renueva, que se expande, que se mueve. 

Hay mucha diversidad entre los seres vivos. No obstante, la idea de los científicos es que la vida, tal como la entendemos hoy, se inició una sola vez. Es posible que antes hubiesen moléculas con características prebióticas, pero la vida que disfrutamos y de la que participamos todos, tuvo un solo inicio hace miles de millones de años. Darwin nos explicaría el origen y el mantenimiento de la diversidad actual, pues lo cierto es que todos tenemos un mismo origen y sirve de muestra el nivel bioquímico que todos compartimos.

SER VIVO

Guardamos nuestra información genética en los ácidos nucleicos. Recuerdo, hace años, cuando se estaba dilucidando el código genético. Se hacía en laboratorio, claro. No faltaron quienes dijeron que después de dilucidado, habría que deducir qué claves correspondían a vegetales y cuáles a animales. A todos pareció lógico. La sorpresa, la gran sorpresa, llegó cuando se comprobó que a ese nivel bioquímico todo era similar, aplicable tanto al mundo animal como al vegetal y a bacterias y virus. 

También tenemos común el modo de duplicación de los ácidos nucleicos y los enzimas que intervienen en el proceso. Es también común a todos los seres vivos el número y la naturaleza de los aminoácidos, los componentes de las proteínas y su mecanismo de síntesis. 

¿Qué quiere esto decir? Pues sencillamente, que ese camino de consolidación como seres vivos fue un camino que recorrimos juntos, que es una historia común. Más tarde, cuando estuvo consolidada esa naturaleza, vendrían las diversificaciones. En su libro "El origen de las especies", concretamente en el último párrafo del último capítulo, Darwin insinúa la posibilidad de un origen común de todos los seres vivos. Aún faltaba un largo camino científico por recorrer, pero la insinuación ya estaba enunciada.

SER VIVO

Si embargo, soy consciente que estoy diciendo cosas, acaso interesantes, pero no digo qué es un ser vivo, ni qué es la vida. Desde niño, ya en la escuela, aprendí que los seres vivos “nacen, crecen, se reproducen y mueren”. También que las funciones de los seres vivos son “de relación, de nutrición y reproducción”. 

En clase, para hacer ver a mis alumnos la complejidad del mundo de los seres vivos, les aconsejaba que imaginasen un árbol, un liquen, una planta y un mamífero. ¿Qué compartimos los representantes de estos cuatro grupos? Es sencillo responder, pues estamos vivos, tenemos la información biológica encerrada en ácido nucleico, compartimos el modo de transcripción del mensaje genético. Pero, más allá de esos procesos, cada cual con sus genes se adapta a su ambiente, crece y se reproduce.

SER VIVO

Hay un comentario que quiero hacer ahora. Las dificultades en definir un concepto, o incluso de vislumbrarlo, no deben representar una dificultad en el avance de nuestro estudio, dejando siempre muy claro que ese aspecto del conocimiento queda pendiente de definir, conocer y, por tanto, utilizar adecuadamente. Fue lo que hizo Darwin en relación a los procesos hereditarios, y aunque no los conocía, ese desconocimiento no representó cortapisa ninguna para la elaboración de sus teorías evolutivas. El mismo Darwin sabía que cuando tales mecanismos hereditarios fuesen conocidos detalladamente, mucho de cuanto proponía podría ser interpretado de manera más concreta. 

Otra cosa que nos conviene tener en cuenta es que nuestra visión actual de los seres vivos, no pretende ser completa por una razón muy comprensible, pero que es preciso no dejar de lado. Todo cuanto sabemos es gracias a los actuales métodos y aparatos de estudio. Es lógico esperar que nuevas técnicas y nuevos aparatos, sumados a nuevos conocimientos, resolverán muchas dudas científicas a la vez que plantearán nuevos problemas. Es de esperar que gracias a la clarificación y al avance de los conceptos científicos, en el futuro sea posible conocer nuevas características de seres vivos y las que actualmente conocemos estarán mejor definidas, o rechazadas.

SER VIVO

Siempre resultó difícil poner un límite taxativo entre materia viva e materia inerte. Si investigadores gloriosos demostraron en el pasado la imposibilidad del paso desde el estado inerte al vivo, pareciendo que había quedado resuelto el problema, hoy volvemos a encontrarnos ante seres que son un reto para nuestros conocimientos y nuestros conceptos, por ejemplo los virus. ¿Son vivos? ¿No lo son? Los defensores de afirmar cada una de esas preguntas disponen de argumentos válidos para hacerlo. ¿Y qué decir de los priones? 

Pero no hemos de tener arrogancia científica ni dejarnos impresionar por estas cuestiones aparentemente contradictorias. Son cosas propias del progreso en el conocimiento. Si aparecen contradicciones en el cuerpo conceptual de la biología o si conceptos antiguos no sirven cuando se aplican a los conocimientos actuales, tenemos que redefinir los conceptos, lo cual no es una tarea pequeña. No sería la primera vez que conceptos concretos tienen que ir cambiando paralelamente a como cambian los conocimientos a los que se refieren. La historia de la ciencia está llena de casos de este estilo: por citar dos, el del átomo y el del cromosoma. 

Mientras, usemos estas características como propias de los seres vivos y tengámoslas en cuenta cuando pensemos que puede existir vida en otras partes del Universo. Es posible que con esos seres compartamos características similares a éstas o que posean otras semejantes y apropiadas a sus ambientes. Pero que nadie piense que vamos a ser parecidos en formas, costumbres o modos de hablar. Porque, también es posible, no precisan hablar para relacionarse.