viernes, 2 de noviembre de 2018

Las sendas de los seres naturales

Una película de 1954 nos hablaba de una bella pareja de jóvenes civilizados que tienen una finca en Ceylán dedicada al cultivo del té. La finca es envidiable, pero está en una senda de  elefantes. Cuando llega el momento, los elefantes, ancestrales usuarios del territorio, irrumpen por su senda  de siempre sin importarles las trabas arquitectónicas que puedan encontrar. La película fue calificada como "de terror".



Nosotros, los humanos, que tal vez pertenecemos a la última especie que ha llegado a la tierra, nos creemos dueños de todo cuanto hemos encontrado y no tenemos reparo en eliminar a los seres que puedan perturbar un cierto orden que vamos estableciendo, tal vez amparados por el mandato divino expresado en el Génesis: “Dominad la tierra...”. 


Constantemente interpretamos como agresiones lo que puedan hacer los seres naturales contra todo cuanto hemos construido o proyectamos construir, sin importarnos de qué modo esas actuaciones nuestras pueden alterar el normal modo de vida de los seres presentes en ese entorno, ni que representen agresiones a las estructuras geológicas de los terrenos.

PASEO MARITIMO CUALQUIERA DESPUÉS
DE UN TEMPORAL

En este plan de construcciones ciegamente establecidas, hemos propiciado no pocas extinciones. Vemos que se destruyen costas en honor a paseos marítimos veraniegos que puedan atraer turistas. Se construyen presas hidroeléctricas capaces de alterar ecosistemas centenarios, por no hablar de viviendas alterando el cauce de aguas torrenciales. Cuando el mar se embravece, cuando las aguas bajan revueltas, todos quedamos sobrecogidos por su poder. 

Recordamos cómo bajaba el agua por el Tajo de Ronda. Tal vez alguien pudo pensar que tal Tajo se formó por el ensalmo de un hada mala y algo por el estilo. No sé si en los actuales planes de estudio del bachillerato se contempla la acción de las llamadas causas actuales: erosión, transporte y sedimentación. Son las fuerzas que actúan en nuestro planeta a nivel de la superficie terrestre. Las aguas en Ronda fluyeron por donde siempre han fluido cuando hubo tormentas como las ocurridas hace días, erosionaban las paredes del cauce y si aparecían turbias, es porque estaban realizando una labor de transporte de los erosionado. ¿Es que no se sabe? Supongo que se sabe, pero que no se quiere saber. En muchos casos es más provechoso ignorar los posibles peligros que ocurren con baja incidencia. 

En lo tocante a seres vivos, hemos causado la extinción de muchas especies, tanto animales como vegetales, sin preocuparnos la incidencia que tales extinciones puedan tener en los equilibrios ecológicos. Total una especie más o menos (pensarán los responsables), tampoco va a influir tanto. No se quiere saber, ni actuar en consecuencia, que un ecosistema es un amplio conjunto de especies, animales y vegetales, en perfecto estado de coadaptación, un equilibrio difícilmente conseguido y mantenido. 

Hace unos días, un amigo mío comparaba la dinámica ecológica en sistemas naturales con un avión en movimiento. No cabe duda que la falta de un tornillo no detendrá al avión, ni la de dos tornillos, ni la de tres. Pero llegará un momento en que falten tantos tornillos que será imposible que el avión pueda volar. En este ejemplo, como se puede suponer, cada tornillo representa una especie. El avión es el ecosistema.

LA MAS IMPORTANTE

Muchas especies son muy importantes para la dinámica de los seres vivos. Hace un tiempo se nombró a las abejas como los seres más importantes de la  biosfera. Pensemos en su papel en la polinización y el efecto que tendría su desaparición. Actualmente las abejas están en peligro debido a la aparición en sus mismas zonas de distribución de una especie invasora que las destruye. Se les llama velutinas. Aún no se dispone de un método eficaz de protección para las abejas, pero en algunas zonas las producción de miel ha descendido un 20% en pocos años. 

En muchas partes de España tenemos el problema de los lobos. Algunos gobernantes audaces han nombrado a sus respectivos territorios “libres de lobos”, lo cual me deja un tanto perplejo al imaginar el modo en que piensen aplicar tal nombramiento.

JABALÍES AL PIE DE LA MURALLA
ROMANA LUCENSE

Pero ahora se plantea un problema derivado, tal vez inesperado por parte de los enemigos del lobo, y es la proliferación de jabalíes. Hace unos pocos años, en la carretera de Cospeito, tuve que detener el coche para no atropellar a unos cuantos jabatos que cruzaban la carretera. Sí, los jabalíes se han hecho cotidianos en Galicia, tanto en áreas rurales como en urbanas. Los hemos visto en Lugo en plenas fiestas patronales, y han paseado por el Campus universitario compostelano. Aparecen por carreteras y autovías gallegas.

JABALÍES CRUZANDO UNA VÍA LUCENSE

¿Qué ha ocurrido? Muy sencillo de explicar. No hay lobos, los carnívoros que limitan los tamaños de las poblaciones de jabalíes. Al faltar sus predadores principales, se expanden como liberados de su principal factor selectivo, pues los lobos representaban  para los jabalíes un fuerte componente de la selección natural. Seguro que hay más causas explicativas, pero ésta es una basada en la dinámica de las poblaciones naturales. 

Ya hay voces alteradas que dicen que “hay que hacer algo”, una expresión que me da miedo, pues parece indicar que las actuaciones previstas en las leyes vigentes no son válidas y “hay que hacer algo” extraordinario, como matarlos o diezmarlos sin mayor control. Tal vez convenga revisar medidas anteriores y ver en qué casos se perjudicaron las poblaciones de lobos que, bien controladas, son necesarias en la dinámica biológica de nuestros montes.

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