viernes, 9 de noviembre de 2018

La verdad en Ciencia

Me pregunta un amigo que cuándo sabremos en verdad lo que es un gen. Estoy por preguntarle que qué entiende él por verdad, pero no se merece esta respuesta, cruel por mi parte. Me pregunta de buena fe, pero me obliga, de nuevo, a definirle la Ciencia, (y la Genética lo es), como una constante búsqueda de respuestas, cada vez más elaboradas, a las mismas preguntas, las de siempre.

Hoy seguimos buscando respuestas a preguntas ya formuladas por Aristóteles, y las diferentes respuestas dadas a lo largo del tiempo, indican los progresos de la Ciencia. Nunca habrá respuestas absolutas, los conocimientos científicos siempre estarán en revisión. Eso es una de sus características y en eso también reside su poder. 

En una entrada anterior mía comenté cómo los resultados obtenidos gracias a una nueva técnica de investigación, permitió a dos científicos abrir nuevos caminos a la genética en su afán de interpretar las poblaciones naturales y su dinámica desde su área de estudio. Han pasado 50 años desde entonces y se ha avanzado mucho en este estudio, pero aún queda mucho por saber, aunque vamos sabiendo cada vez más cosas, aparecen nuevos matices que generan más opiniones. ¿Causas? Hay mejores aparatos para investigar, hay más investigadores y, en general, hay más dinero para hacerlo. Hoy se definen opciones prioritarias de investigación y financiación, está claro. Actualmente, dicha prioridad es el cáncer y todo lo relativo a tal enfermedad. Cuando el cáncer esté conocido, superado y controlado, tal vez el área prioritaria de estudio lo constituyan las enfermedades nerviosas degenerativas.

SEMILLA LISA O RUGOSA
ALTERNATIVAS ESTUDIADAS POR MENDEL

Volviendo al comienzo de este artículo, mi amigo acierta al preguntarme por un concepto importante en genética. ¿Qué es un gen? Y no sabe que esta pregunta ha tenido múltiples respuestas, todas ellas acertadas, correspondientes a diferentes épocas, con sus diferentes fases del conocimiento. Creo que hubo un gran error cuando, al conocer el cromosoma en fases tempranas de la profase y verlo como un filamento (cromonema) con esferas (cromómero) situadas a lo largo de él, se le comparó con un rosario. De decir que es “como un rosario”, se pasó a “es un rosario” y se dejaron de lado varios intentos explicativos. Lo que era tenido como ejemplo pasó a ser considerado estructura y los cromómeros fueron considerados los genes con su estructura similar a una cuenta de un rosario. Por eso, para muchos genetistas de la década de 1910, con Premio Nobel incluido, el gen venía a ser una bola maciza, vaya uno a saber de qué naturaleza, e irrompible. Se conocía el ácido nucleico, pero no su estructura. Los hechos fueron modificando el concepto de gen, que siempre fue eficaz a lo largo del tiempo y aglutinando los conocimientos que se tenían sobre él y su función.


COMO UN ROSARIO Y SUS CUENTAS,
NO UN ROSARIO Y SUS CUENTAS

En biología, que es lo que conozco, no tenemos leyes que encierren nuestros conocimientos. Tenemos conceptos en constante revisión. Por eso, si los grandes maestros de otro tiempo llegasen hoy a una clase de hoy, o abriesen un libro de texto, es muy posible que no entendiesen mucho de su contenido. Incluso de los temas en los que, entonces, ellos sobresalieron o contribuyeron a consolidar. La biología adelanta, claro, pero a cuenta de ir afianzando conceptos preexistentes y dejando obsoletos a otros, anteriores. 

¿Es que el concepto de gen ya no vale? No es eso, faltaría más. Hablamos de gen como hablaron tantos otros desde hace 118 años. Pero cuando nosotros empleamos ese concepto, estamos pensando en algo muy diferente a lo que pensaron quienes redescubrieron los trabajos de Mendel en 1900. ¿El concepto actual es válido? Sí, lo es para nuestros días y en función de los conocimientos actuales. Por eso lo utilizamos para estudiar y como arma científica para interpretar todo cuando se va encontrando relativo a sus cualidades.

LOS TRABAJOS CON DROSOPHILA
HAN APORTADO MUCHA INFORMACIÓN GENÉTICA

Pero cuando todos esos descubrimientos no concuerden con la idea que hoy tenemos acerca del gen, dicha idea se adecuará a las nuevas cualidades que se le van encontrando. No es lícito hablar de conceptos falsos, nada de eso, pero sí de conceptos surgidos de unos conocimientos de una época y apoyados en ellos. El incremento de conocimientos obliga a replantearse los conceptos preexistentes que, o bien se consolidan, o bien se modifican. Sea del modo que sea, la ciencia avanza gracias a esos procesos. 

Tal vez para muchos todo esto sea algo sorprendente y rompedor. Muchos quieren relacionar ciencia con verdad inamovible, tal vez esperando que la verdad confiera más o menos seguridad. Ni en este blog, ni en el anterior Paseante silencioso, he hablado de la verdad, un concepto del que siempre he huido en ciencia. Más bien he definido esa ciencia como un intento humano de explicar el entorno basándose en los conocimientos disponibles en cada momento. Entre los fines de la ciencia está el de conocer el entorno y explicarlo, no el de conferir seguridad a sus seguidores. La ciencia no es ninguna religión que quiera infundir seguridad a sus seguidores. 

Hay muchos científicos que no dan por cerrado ningún tema de estudio. Para ellos, siempre será conveniente seguir investigando los mismos temas a la luz de los nuevos adelantos técnicos. Ese método de revisar los conocimientos previos, permite consolidarlos o desecharlos, haciendo de este modo que el avance de conocimientos vaya siendo más seguro. 

Hay un artículo que me gusta mucho y que recomiendo leer, pues aclara muchos puntos de esta postura que comento.

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