viernes, 23 de noviembre de 2018

Estas riadas de ahora


Desde hace tiempo, parece que el clima cambia y lo he comentado varias veces. Aunque hay quienes nos quieren hacer creer que todo sigue igual, es fácil ver que hay cambios en el tiempo y las cosas no se rigen por  los modos anteriores a los que estábamos acostumbrados.

En las teorías evolutivas, el ambiente juega un papel importante como estímulo hacia las poblaciones que, por su parte, están obligadas a responder acomodándose a dichos estímulos. El cómo consigan hacerlo tendrá sus efectos biológicos y, si una población no dispone de posibles respuestas a ellos, se extinguirá.

LA SELECCIÓN FAVORECERÁ A QUIENES
RESISTAN LAS CONDICIONES ADVERSAS

Siempre ha sido de este modo y no tenemos porqué suponer que se vayan a producir modificaciones en esta dinámica acción–reacción. Acción ambiental y reacción biológica. ¿Estamos ante cambios ambientales? Yo no lo dudo y parece que últimamente son más los que lo admiten. Pero si nos fijamos en pequeños datos, datos concretos del día a día, somos capaces de constatar que ninguna temporada se parece a la anterior. Cada año se baten marcas de parámetros referidos al tiempo correspondiente al año anterior: el verano más cálido, el mes más lluvioso, la noche más calurosa. Y así de año en año vamos superando las marcas.

En agricultura también se nota. Los agricultores se quejan del mal año en las cosechas de maíz, de las raquíticas castañas, de los pocos prados. Claro, todos los vegetales dependientes de unos ritmos climáticos, se están resintiendo.

LAS AGUAS DESCONTROLADAS ARRASTRARON
TODO CUANTO ENCONTRARON

¿Se resienten de modo irreversible? Tal vez convendría antes indicar qué entiendo por irreversible. En situaciones naturales eso sería sinónimo de extinción, pero en cultivos artificiales la extinción no ocurrirá, ya que los agricultores se preocuparán en buscar alternativas rentables a las especies cultivadas que, ya digo, puedan ir entrando en situaciones adversas.

Los cultivos, por artificiales, tienen quienes les cuiden aunque sea por el propio interés. No olvidemos que es posible que el maíz, sin la intervención humana, seria una especie extinguida hace tiempo. Pero, ¿qué ocurre con las especies silvestres? Me refiero a los animales y las plantas que viven en nuestros campos y montes de modo natural, sin nadie que las proteja a no ser su propia biología. Es imposible meter en un solo comentario a seres con biología muy dispares, con ciclos anuales o perennes, con diferentes modos de reproducción o de nutrición, pero es muy posible que de un modo u otro, todos ellos se vean afectados por estos cambios que observamos.

Para mi entender, hay muchos datos de la biología de cada una de las especies  los que les pueden hacer más o menos vulnerables. Creo que los seres de ciclos biológicos cortos, animales o plantas, los que serán más afectados por lluvias, inundaciones o temporales. Grandes árboles, bien enraizados, no sufren esas actuaciones adversas. Pienso en animales o plantas de ciclo anual, cuyos huevos, larvas o semillas, quedan resguardadas en el suelo durante el invierno a la espera de que los primeros calores primaverales los despierte.

¿Dónde se habrán ido esas semillas, esos huevos? Todos hemos visto cómo torrentes de aguas descontroladas bajaban de los montes para depositarse en el mar. Aquellas aguas iban sucias, llevaban tierra de los suelos y, en ellas, iban multitud de semillas y huevos que en la próxima primavera no se desarrollarán. Los suelos se han empobrecido con la pérdida de tierra, pero también con la de seres vivos que estaban pasando sus períodos de latencia. Tal vez haya quienes piensen que esto significa una pérdida evolutiva. Yo, la verdad, no lo creo. Las poblaciones naturales son muy numerosas y la variabilidad genética que encierran también es muy grande. Tal vez haya plantas que se ahoguen bajo un suelo largamente inundado, seguro que sí, pero no todas se ahogarán. Sobrevivirán las más resistentes a esta situación de inundación. Antes de las lluvias, es posible que algunas semillas germinasen y estuviesen asentadas en sus territorios de modo que no fueron arrastradas por los torrentes. Estas también sobrevivirán. Hay plantas, las adelfas, cuyo hábitat natural son las torrenteras que sólo tienen agua embravecida en época de riadas. ¿Las demás? Morirán, la selección las eliminará porque así actúa siempre, favoreciendo a las más adaptadas. Favorecerá a los genes que determinan esta mayor adaptación, que por tanto incrementarán su frecuencia en la población. Pero, cuidado con esto, en esta ocasión la selección ha actuado a través de las lluvias intensas y las inundaciones, pero esto no quiere decir que en la generación siguiente actúe con el mismo criterio. La selección es ciega y sólo actúa de acuerdo con las condiciones del momento. En otras situaciones diferentes, también actuará de modo diferente.

Pienso también en los animales  pequeños, los que viven en madrigueras su letargo invernal, que no son pocos micromamíferos, que se habrán perdido arrastrados por las trombas de agua que se presentaron. Tal vez todo desembocó en una gran mortandad. 

¿Extinciones? Si las poblaciones eran grandes, tal vez no. En la próxima primavera habrá una explosión de vida por parte de los supervivientes, pero eso será el tema de mi próxima entrada.



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