viernes, 7 de septiembre de 2018

Estamos ante cambios


Por diversos caminos tenemos informaciones acerca de variables ambientales que se modifican, pero todas ellas coinciden en una misma dirección, y es que la temperatura ambiental aumenta. Los veranos son más cálidos y largos, mientras que los inviernos menos fríos y cortos. Múltiples datos apoyan esta afirmación y nadie lo niega, salvo los que no quieren ver lo evidente.

Hay quienes, con fundamento, hablan de una nueva Era Geológica que se definirá por la acción agresiva de los humanos contra su propio medio, algo nunca visto hasta ahora, pero que ya se nota en múltiples aspectos geológicos y no voy a citarlos, pues son bien conocidos por quien lea los periódicos o vea los noticiarios de tv.

DESDE HACE UN TIEMPO, LAS CIGÜEÑAS
FORMAN PARTE DE LA FAUNA GALLEGA

Pero, ¿y los seres vivos? ¿Notan esos cambios? Naturalmente que los notan. Algunos modifican su hábitat, y vemos cómo en Galicia aparecen y se hacen normales algunas especies que en tiempos aún recientes fueron propias de zonas más cálidas. Tanto en animales como en vegetales se observa este comportamiento y tal vez vaya a más. Por no hablar de las extinciones que se pueden generar.

Las condiciones ambientales son factores muy importantes en los cambios evolutivos de las especies. Si tales condiciones se modifican, no cabe duda de que incidirán de modo notable en las especies implicadas. Es posible explicar estos cambios evolutivos mediante dos modos diferentes, según las dos doctrinas evolutivas más conocidas por el gran público.

LAS VEMOS EN CIELOS GALLEGOS

Ambas teorías reconocen el factor exterior, el cambio climático, como el inductor de las repuestas por parte de las poblaciones de seres vivos. La respuesta siempre consiste en procesos que generan modificaciones hereditarias que conocemos como evolución. No cabe duda de que tales cambios de las condiciones ambientales serán los desencadenantes del proceso evolutivo. No obstante, la diferente interpretación teórica del proceso que realmente se produce, depende de la idea que se tenga sobre la naturaleza de los seres vivos y su capacidad de reaccionar, de responder, ante las modificaciones del entorno.

Me estoy refiriendo a cambio ambiental en cuanto a modificación de los parámetros fisico-químicos en los que habitan los seres vivos, en especial en este momento a los cambios en humedad y temperatura. También son cambios ambientales la destrucción de hábitats, la deforestación o la contaminación de aguas anteriormente compatibles con actividades biológicas, por citar algunos cambios ambientales que pueden sufrir las especies o las poblaciones existentes en esas áreas. Pero no me voy a referir a estos últimos, sólo a los cambios de temperatura y humedad ambiental.

Las grandes teorías evolutivas a las que me quiero referir son el lamarckismo y el darwinismo. Conocemos como lamarckismo a la teoría evolutiva que se basa en la doctrina de J.B.Lamarck. Del mismo modo, el darwinismo se basa en la doctrina de Ch. Darwin. Repito, ambas doctrinas consideran al cambio climático con el factor desencadenante del proceso evolutivo, pero enjuician los resultados con diferentes bases conceptúales.

Según Lamarck, los individuos son capaces de reaccionar ante los cambios exteriores adversos, generando en cada caso los órganos adecuados para afrontarlos con éxito. Los organismos sentirían la necesidad de acondicionarse a tales cambios y de un modo no explicado, se acondicionarían. El cambio climático influiría en la aparición de una resistencia que, de no producirse el cambio, no se generaría. La resistencia, por tanto, aparece como respuesta al cambio climático, que es previo en el tiempo a la aparición de la respuesta, que se produce mediante un proceso no carente de misterio. Las características así adquiridas por las poblaciones se transmiten a la descendencia mediante la herencia.

Según el darwinismo, la resistencia a las altas temperaturas ya existía en las poblaciones con anterioridad a los cambios ambientales, aunque sin generar ningún tipo de utilidad a sus poseedores. No obstante, el cambio climático seleccionará a quienes la posean, pues ahora esos mismos serán los mejor adaptados a dicho cambio. La resistencia se ha producido antes del cambio como consecuencia de un hecho casual, la mutación génica, y ha permanecido oculta en las poblaciones, transmitiéndose a lo largo de generaciones.

El lamarckismo, al otorgar a la materia viva la capacidad de responder de manera adecuada los cambios adversos, le está otorgando una capacidad que nunca se ha comprobado. Es más, de ser cierta, nunca se habrían producido la mayoría de las extinciones, pues las poblaciones habrían sabido en todo momento cómo afrontar los cambios adversos. Hoy se están produciendo múltiples extinciones en animales y vegetales, para las cuales el lamarckismo no dispone de explicación ni de remedio.

Por otra parte, el darwinismo atribuye al azar el origen de las posibilidades evolutivas. Las respuestas a los cambios ambientales están presentes en las poblaciones en forma de mutaciones. Pero tienen que producirse dichos cambios para que actúen como factores selectivos.

Años más tarde a este enunciado de Darwin, diversos autores demostraron cómo las mutaciones se producen mediante procesos concretos, nunca carentes de factores aleatorios.


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